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El voyerista/¿La política es así?

El voyerista/¿La política es así?

El Congreso del estado de Guerrero, tiene ante sí, un acontecimiento que dentro de la legalidad, no debiera tener ningún problema, como es permitir que Marco Leyva Mena retorne a la silla que abandonó, luego de que generó un serio conflicto social, que hizo que se fuera hasta sin despedirse.
Bueno pidió permiso, por el tiempo que le quedaba como tal. Ahora dice su abuelita que siempre no.
Pero en el Congreso no son gatos de Marco Leyva ni legislan a contentillo del mismo.
Marco Leyva es un personaje de la política priista, inteligente, capaz, visionario, le gusta la Comunicación Política, y es el único hasta ahora que logró tener un 10 en el examen que les realiza el Instituto de Capacitación Política de su partido (ICADEP), para poder competir por un puesto de elección popular.
Luego entonces, habrá quién se pregunte el motivo de su actual desvarío.
Lo pierde la soberbia, su prepotencia, la incapacidad para considerarse un terrenal y los demás, no se encuentran a su altura. Profesa la discriminación social y supone como ente rural, le gustan el campo, los caballos y es un macho mexicano, que resuelve sus conflictos como yo a golpes.
Y se le olvidan sus compromisos.
Por ello, anda solo y su alma. Quienes le permitieron ser presidente municipal de Chilpancingo, y a los que posteriormente les dio una patada en el trasero, le hicieron la vida de cuadritos, moviendo a la “Basura Jefa”, por cuyo pretexto, fue que tuvo que pedir permiso.
Quien lo hizo presidente del Partido Revolucionario Institucional (PRI), recuerda que luego de ser ungido, media hora más tarde, se le olvidó a quién se debía. Y por eso también salió como ocurrió.
Marco, pidió permiso. Pero ese permiso no termina, sino hasta que de la misma manera y con el mismo protocolo, el susodicho, notifica y el Congreso se da por enterado y lo resuelve.
Eso aún no ocurre y podría ocurrir, pero no en los tiempos que quiere el actual edil con permiso.
Acostumbrado a hacer las cosas a su modo, sin medir consecuencias, ayer fue al despacho de la presidencia municipal de Chilpancingo y se sentó en la silla que le pertenece, pero que por determinación del Congreso de Guerrero, ahora tiene un suplente temporal.
No sé quién sea el asesor político de Marco, pero es evidente que si quería llamar la atención, lo logró. ¿Pero y luego?
Quemar las naves, por regresar, es una aventura política que le puede genera reflectores, pero nada más.
La primera lectura que tengo, es que el Congreso no actuará a los tiempos que ordena Marco. Que Marco, quiere con ello frenar las auditorías, luego de que salió huyendo y dejó muchos huecos abiertos y sin cubrir. Que hay una crisis política que viene de muchos años, pero que con Marco, se condensó.
Y lamentablemente si no tiene mesura, Marco, pagará las consecuencias de sus arrebatos, como los tiene que pagar cualquiera que comete errores políticos de primer año.
Por lo pronto, calentará la banca hasta nuevo aviso.
Que el edil con licencia, puede gritar y llamar a Kalimán, al Santo y Blue Demon, juntos y ni ellos le podrán resolver el entuerto, que él mismo ha creado y que generará hojas de análisis, pero de ahí no pasará. Al tiempo.

Opinión: Alfredo Guzmán



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