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Un escopetazo de la comunitaria terminó con los sueños de La Concepción

Un escopetazo de la comunitaria terminó con los sueños de La Concepción

  • Defendiendo a sus familiares, dos adolescentes murieron por disparos de arma de fuego

Acapulco, Gro., Bastó un escopetazo a las tres de la mañana en La Concepción para truncar sus sueños y la esperanza que en ellos había puesto su familia.

Alexis Estrada tenía en su cuerpo 12 lesiones causadas por el escopetazo y un disparo en la pierna.

Cuando Alejandro y Alexis nacieron, comenzaba a desarrollarse el movimiento en contra de La Parota. Vivieron bajo la sombra del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a La Parota (Cecop) y conocían bien a su líder con figura de vocero, Marco Antonio Suástegui.

No se acostumbraron, porque la rebeldía acompaña a la juventud, y cuando se conformó la policía comunitaria y las autoridades estatales (a quienes Suástegui siempre trató con la punta del pie) se hicieron a un lado, el vacío de poder lo llenó el terror.

La policía comunitaria al frente de la cual estaba Suástegui tomó el control de la seguridad y comenzaron los abusos y los excesos.

Pero Alejandro Melchor Ángel y Alexis Estrada Ascencio eran jóvenes y no era fácil soportar como lo hacían sus padres o sus abuelos. No era fácil ver como se violentaba el Estado de Derecho y quedarse callado para no ser castigado o reeducado por la CECOP.

Por eso aquella madrugada del siete de enero, cuando el pueblo entero despertó en medio de balas y gritos, ellos también  despertaron.

Cuando Alejandro Melchor se enteró que en la comisaría la gente de Marco Antonio Suástegui golpeaba a su papá se metió a defenderlo, sin embargo los policías comunitarios lo frenaron de un escopetazo que le quitó la vida al instante.

Alejandro Melchor, murió a causa de un disparo de escopeta que le dejó herudas múltiples

Alexis Estrada, de un carácter más indómito, montador de toros de profesión, tampoco dudó un segundo cuando le avisaron que al interior de la comisaría habían golpeado y asesinado a su primo de 19 años, Jesús Estrada y estaban haciendo lo mismo con su tío.

Alexis de 16 años de edad, fue recibido con disparos de escopeta por los mismos policías comunitarios bajo las órdenes del luchador social  Marco Suástegui. Murió con la furia en el rostro que después de transformaría en la desesperanza que en los últimos años había vivido La Concepción.

Ambos adolescentes fueron sepultados hoy entre gritos de justicia, llantos de dolor y gritos de reclamo, de las viudas o de los ancianas que vivían del trabajo de sus hijos.

Hoy no hay más adolescentes capaces de montar un toro en La Concepción, no hay más jóvenes con la ilusión de hacer algo diferente. Hoy en la desesperanza y el dolor, La Concepción espera la paz en la que por fin descansan Alejandro y Alexis.

Por: Juan José Belmonte Torres

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