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México le gana a Honduras 3-0

México le gana a Honduras 3-0

Con goles de Alanis, Hirving y Jiménez, el Tri dio un paso importante rumbo a Rusia 2018 al vencer 3-0 a Honduras para mantenerse invicto.

El avión a Rusia ya está abordando. México ya inscribió su lista en la lista de pasajeros al golear 3-0 a Honduras, su némesis en los últimos años.

El silbatazo de Drew Fischer abrió la jaula de los leones.  La ”H” con los colmillos afilados y la mirada sombría, asesina, como es su puesta en escena usual en el Estadio Azteca encontraron praderas en un territorio donde debería haber pantanos. Los envíos cruzados por vía aérea, santo y seña del método Osorio, tenían remitente pero no sello. México salió a la superficie gracias a los arabescos de ‘Tecatito’ Corona. En cambio, Honduras se desplegó con mayor gracia, más cuerpo, más poder. El imperial golpeo de Martínez y el tiro cruzado de Elis, una ráfaga que cortó de tajo a la zaga tricolor, activaron la presencia de los fantasmas del Aztecazo de 2013, así como los desvaríos de Jack Torrence trajeron a vida a los malignos espectros del Hotel Overlook. Costly, Bengston, ‘El Chepo’, la falla de Reyes, la noche más espantosa del Coloso.

Nada de eso. El cabezazo de Alanís fue un bálsamo. La puesta en escena es el resultado del ensayo predilecto de Osorio. La botó Jonathan desde el córner izquierdo y la encontró en su camino a primer poste Alanís, en pleno giro del parietal. Una pintura que habría firmado Rafael Márquez. Lo cierto es que México encontró sosiego en la fortaleza de sus Fuerzas Aéreas, porque la caballería terrestre había atascado los carruajes en el fango. Todo mientras Federación Mexicana y afición libraban una escaramuza por el grito ‘homofóbico’; censura y desafío.
Ocurrió que Héctor Herrera remolcó la atascada procesión. Director de orquesta, entra coro, suenan trombones, ahora violines, venga la percusión. El cabezazo de Figueroa fue una cuerda rota de una viola. Mientras tanto, Corona aún causaba estragos con sus aptitudes de nigromante e Hirving Lozano, un ferrocarril de alta velocidad, transitaba fulgurante por todo el carril derecho pero olvidaba parar por la estación. Suya fue una vaselina que se perdió por arriba de la cabaña de Escober. Muy pronto encontró redención. Herrera volvió a interpretar la partitura y Lozano ejecutó con un arpegio: asistencia por aire, Escobar por el suelo y la portería, abierta de par en par.

José Luis Pinto no supo descifrar el bombardeo aéreo. Caían bombas de racimo sobre las confinidades de Escober, en zona desmilitarizada, sin que los órganos de inteligencia hondureños pudieran escudriñar de dónde provenían. En ello, Vela penetró en la retaguardia ‘catracha’, a bayoneta calada, y Jiménez, un tornado en el área, fusiló a Escober. Una jugada como una tromba. Con sus extremidades desperdigadas por el césped, la moribunda Honduras apenas advirtió cómo el arma de Lozano volvió a encasquillarse: otro balón que reposaba sobre las redes.

Entonces, México se gustó. Justo como había presagiado Carlos Vela durante la conferencia de la víspera. Herrera en los controles, Jonathan hacía ejercicios de geometría analítica, parábolas y áreas bajo la curva; Lozano y Corona volaban a placer, como los cazas de la Fuerza Aérea Mexicana; y Ochoa tomaba vacaciones tras al tormentoso ajetreo al que fue sometido en Granada. La pelota iba y venía al compás del mariachi. A Honduras sí que se la aparecieron sus fantasmas; los de 2001, Cuauhtémoc, Palencia, ‘El Vasco’. En aquella ocasión, el avión a Corea-Japón despegó sin ellos y ahora, el que va a Rusia ya ha abierto el abordaje. México ya hace fila. Pasaporte en mano, Osorio a cargo de la comitiva y la maleta cargada de ilusiones.

Texto original de :http://mexico.as.com/mexico/2017/06/09/futbol/1496973010_477162.html

Noticias Acapulco News.

 

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