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Galaxy Note 10: contrólalo con gestos

Cuando Samsung presentó por primera vez su Galaxy Note allá por 2011, el smartphone tenía dos rasgos que le diferenciaban de todos los demás del mercado: una pantalla muy grande para lo que se llevaba en ese momento y la presencia de un stylus (el S Pen) para interactuar con ella. La primera característica dejó de ser noticia hace tiempo con la tendencia ya habitual de móviles con enormes superficies de visualización. Pero la segunda, la del lápiz digital, se ha convertido en su inconfundible seña de identidad.

Notas, dibujos, gestos…

Como su anterior versión, el Note10 Plus esconde el stylus en su marco inferior. Se extrae al pulsarlo con suavidad y, automáticamente, se enciende la pantalla para tomar notas rápidas. Cuando se desbloquea el teléfono aumentan las posibilidades: nos encontramos con un pequeño icono con la ilustración de un lápiz que puede colocarse donde queramos y que da acceso a un menú —en el que sólo puedes desplazarte con el S Pen— que reúne todas las aplicaciones que emplean este componente. Hay opciones para tomar notas, hacer capturas y escribir sobre ellas, crear mensajes animados, traducir contenidos… e, incluso, digitalizar textos manuscritos.

En general, la sensibilidad y precisión de este accesorio son adecuados, haciendo que la tarea de escribir y dibujar sea muy cómoda. Su autonomía, cercana a las 8 horas, garantiza además que siempre esté disponible cuando se necesita. Una vez guardado en su sitio, se recarga en minutos.

No es el único uso que Samsung ha dado a su S Pen. Ahora incorpora acelerómetro y giroscopio que le ayudan a saber cómo se sujeta y qué movimientos se hacen con él. Y transforma esta información en gestos para controlar distintas apps y funciones: hacer una foto o grabar vídeo, cambiar entre cámaras y modos, hacer zoom; explorar la galería y acceder a los detalles de cada captura; controlar la reproducción musical…

Samsung enseña a utilizar este tipo de interacción mostrando una ilustración con instrucciones cada vez que se abre una app compatible y el stylus está activado, pero la realidad es que es necesaria bastante práctica para hacerlo con soltura. Y, a la hora de la verdad, nos hemos encontrado recurriendo a él en contadas ocasiones; más por probarlo que por su utilidad real.

Todo pantalla

Por lo demás, se trata de un teléfono de gama alta —cuesta 1.109 euros— que tiene todo lo que se puede pedir a este tipo de dispositivos y en el que destaca, por encima de todo lo demás, la pantalla: es una de las mejores que hemos visto.

Con 6,8 pulgadas, cuenta con resolución QHD+ (por defecto muestra los contenidos en Full HD+ para ahorrar batería), certificación HDR10+ y un panel Dynamic AMOLED que reproduce unos colores muy intensos, siempre manteniendo la nitidez y un nivel de brillo adecuado, aunque la gestión automática a veces sea algo lenta. Es interesante, además, que se pueden realizar algunos ajustes, entre los que destacamos un filtro de luz azul ideal en las situaciones con baja iluminación en el entorno.

Se trata de un teléfono de gama alta —cuesta 1.109 euros— que tiene todo lo que se puede pedir a este tipo de dispositivos y en el que destaca, por encima de todo lo demás, la pantalla: es una de las mejores que hemos visto

En la parte superior se localiza un pequeño orificio dedicado a la cámara frontal para evitar el notch. También oculta bajo ella, en la zona inferior, se encuentra un lector de huellas ultrasónico que se ha convertido en nuestro método favorito para desbloquear el terminal (el reconocimiento facial es muy básico) y ha demostrado ser un sistema de seguridad rápido y eficaz.

Con calor

Con un diseño que atrae todas las miradas y también todas las huellas (hemos probado el acabado Aura Glow, que refleja la luz en distintos colores), resulta cómodo de utilizar pese a su gran tamaño. Tiene algunos aspectos a mejorar. Por ejemplo, durante las pruebas hemos notado que aumentaba rápidamente de temperatura. Además, las cámaras muestran poca innovación con respecto a sus antecesores, sobre todo en lo que a fotografía se refiere.

Así, este modelo cuenta con una configuración muy similar a la del Galaxy S10+ que tuvimos la oportunidad de probar hace unos meses, con una lente ultra gran angular, otra gran angular y una telefoto. A ellas, eso sí, añade una cámara ToF: una tecnología que muy similar a la de los sónar y radares que sirve para calcular la profundidad y distancia a la que se encuentra un sujeto u objeto. Permite, por ejemplo, mejorar las fotografías con el fondo desenfocado y trasladar este efecto al vídeo, aunque hay que decir que el resultado no está tan logrado como cabría esperar.

Y, pese a ello, es uno de los smartphones que mejores resultados ofrece durante la grabación de vídeos, tanto en lo que se refiere a resolución, captura del color y nitidez, como a la estabilización de imagen: posee un sistema que permite reducir significativamente la vibración en escenas con movimiento. A eso se le suma que se pueden editar desde el terminal, y con el stylus es mucho más fácil. En fotografía, por otro lado, repetimos sensaciones con el S10+: los resultados con estupendos en prácticamente todos los supuestos (se pierde detalle al caer la luz), pero le falta un plus para sumarse a la lucha por convertirse en la mejor cámara móvil.

Como un rayo

Un último detalle en el que merece la pena detenerse: es compatible con los cargadores de 45 W; una característica que todavía se ha visto muy poco. Este accesorio, que se vende por separado y no hemos podido probar, lograría cargar el teléfono en sólo 30 minutos, según la firma. En la caja viene uno de 25 W con el que conseguimos hacerlo en poco más de una hora. Y luego, la autonomía dura hasta superar el día.

Fuente – elpais.com

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