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El olvidado panteón San Francisco

El olvidado panteón San Francisco

El panteón San Francisco, el primer cementerio construido en Acapulco, con más de 100 años de historia y que llegó a albergar los restos de personajes importantes para el puerto, hoy se encuentra en el olvido.

Lápidas destruidas y otras a punto de desaparecer, cruces y esculturas rotas escondidas entre la maleza crecida, es el escenario que sobresale en el camposanto más representativo de Acapulco.

Antes de la construcción de dicho lugar, las familias acapulqueñas llegaban a enterrar a sus difuntos incluso en el patio de sus casas, ya que fue hasta el año de 1860 cuando el San Francisco se construyó sobre lo que ahora se conoce como Calzada Pie de la Cuesta.

La señora Susana Curiel García, quién es encargada del cuidar el panteón desde hace ya 23 años, relató que a pesar de que muchas lápidas ya han sido olvidadas al paso de los años, se tiene el conteo que son alrededor de 1,700 tumbas las que continúan recibiendo la visita de sus familiares.

Asimismo, destacó que dada la antigüedad del panteón, quienes llegan a visitar a los difuntos, son nietos o bisnietos de edad mayor.

En este cementerio, permanecieron por muchos años los restos del político y periodista Juan R. Escudero y sus hermanos, asimismo los de la activista María de la O. Sin embargo por decisión de los gobernantes, estos fueron trasladados a la rotonda de los Hombres Ilustres en la zona Tradicional del puerto, a unos metros del Zócalo.

Aunque Juan R. Escudero ya no descansa en el San Francisco, sus familiares continúan en el lugar, sin embargo la tumba luce descuidada, sucia y la maleza se adhirió en la herrería que cerca la tumba.

El San Francisco también conserva los restos de quienes murieron en accidentes que pasaron a la historia de Acapulco, como el incendio del Teatro Flores en 1909.

Un 14 de febrero de 1909, murieron cientos de personas en un incendio que se originó a partir de una colilla de cigarro en el Teatro Flores que estaba construido de madera.

La historia cuenta que la madera del lugar fue rociada con un material inflamable para evitar su deterioro. Y durante una función, uno de los asistentes tiro un cigarro encendido y así comenzó el fuego. Las puertas del teatro abrían únicamente jalando hacía adentro, sin embargo por la desesperación de los asistentes que intentaban empujar hacia afuera, les impidió salir.

De esta tragedia sólo lograron identificar aproximadamente a 50 víctimas, por lo que se mandó a construir una fosa en el San Francisco para depositar los cuerpos de más de 300 personas a las cuales no pudieron reconocer.

Asimismo en la entrada de este camposanto se encuentran los restos de 26 mujeres que murieron un 10 de mayo de 1960. De acuerdo a lo relatado por la señora Susana Curiel García, las mujeres nativas del puerto se dirigían a un viaje a Coyuca de Benítez pero sufrieron un accidente carretero.

Pese a que en ese entonces el San Francisco ya estaba cerrado por haber llegado a su cupo máximo, los familiares abogaron para que permitirán enterrarlas en la entrada del lugar. Es por ello que al llegar al San Francisco la primera tumba con la que reciben a los visitantes, es con la que se homenajea a las 26 difuntas.

Más que una historia. Raulito el niño milagro

Cada panteón tiene algo que contar y alberga cientos de historias que trascienden con el paso de los años, y el panteón “viejo”, como algunos lo llaman, cuenta la historia de Raúl González, el pequeño que murió a la edad de 10 meses en 1933 y que actualmente es conocido como “Raulito el niño milagro”.

La historia alrededor de Raulito comenzó hace 17 años.

La encargada, Susana Curiel García, recordó que hace 17 años llegó al lugar una señora con su hijo en brazos y le hizo una petición muy peculiar. La madre le pidió que le mostrará la tumba de algún niño que estuviera en total abandono, por lo que ella la llevó hasta la tumba de Raulito.

Curiel García señaló que la madre llegó al panteón a buscar la tumba abandonada para pedirle por la salud de su bebé y si este le cumplía el milagro, ella lo daría a conocer para que más personas se enteraran.

Al paso de los meses, Raulito le concedió lo anhelado, su bebé se salvó y la señora se encargó de difundir el milagro hecho por Raulito, es por ello que a partir de es adecuado y hasta la actualidad, la tumba del pequeño que falleció a los 10 meses de edad, es la tumba más vistosa y visitada por turistas y residentes.

La tumba de Raulito está llena de juguetes que van desde carritos, pelotas, peluches, hasta ropa, zapatos, veladoras y flores. Todo lo que le han dado a cambio de los milagros que ha concedido a aquellos que acuden con el.

Otra de las historias del lugar, la alberga la tumba de los 3 mariachis. El grupo se dirigía. A una presentación pero no pudo llegar a su destino, ya que perdieron la vida en un accidente automovilístico.

Al pasar de los años y para el asombro de muchos, en la tumba donde se encuentran sus restos, la humedad dibujó la silueta de tres mariachis montados a caballo.

Historias cómo estás se alojan en el campo extenso que se ha deteriorado con el paso de los años y hoy se encuentra abandonado por las autoridades. Uno de los panteones que son parte de la historia de Acapulco y el que menos visitan este 1 y 2 de noviembre, días en que se recuerda a los fieles difuntos.

Por: Alejandra Pérez

Noticias Acapulco News, Acapulco Guerrero

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