Barra Izquierda
Yndira y a quién le damos voz en el periodismo

Yndira y a quién le damos voz en el periodismo

Lo digo de entrada: no asumí la veracidad del relato de la presunta violación de la activista Yndira por una razón: lo divulgaba Sanjuana Martínez, periodista que hace 15 años admiraba y respetaba y hoy… ya no.
El periodismo acrítico dio por buena la versión de Yndira, que refería haber sido violada por una policía en Tlapa, Guerrero.

Las notas que leí, las narraciones, eran escalofriantes, desgarradoras. Muchos medios replicaron la historia, dando por buena la versión, en lugar de establecer lo que era: la denuncia de una persona sobre un presunto ilícito cometido en su contra.

Es cierto, como mujer y feminista, mi tendencia es dar crédito a cualquier mujer que se diga acosada, pero, como periodista, la obligación es revisar el rigor de la información vertida.

Las notas que leí tenían una narrativa muy bien construida, verosímil.

Pero lo verosímil no siempre es verdadero, por supuesto.

Hay que tomar en cuenta varias cosas.

1.- Que todos los medios que se hicieron eco de la presunta violación de Yndira siempre citaron como fuente a Sanjuana dando voz a Yndira. Esto quiere decir que Yndira buscó a Sanjuana para que divulgara su historia (cierta o no, no puedo juzgar eso).

2.- Que Sanjuana no buscó a Claudia, la policía acusada de violación. No obstante, dio por cierto lo que dijo Ynidra.

3.- En una nota informativa, es válido citar solo una de las partes, pero siempre aclarando “fulano dijo tal”, pero jamás validando, como periodista, la verdad de lo dicho por la fuente. Es una línea muy delgada y siempre que usamos información de una fuente nos vemos ante esa dificultad. Permítanme que hable de mí, que en repetidas ocasiones he usado información de fuentes que han permanecido anónimas. En todos los casos he procurado constatar la información con otros recursos. No es fácil, y siempre resulta un ejercicio de decisión que se centra en una cuestión: ¿A quién le damos voz en el periodismo?

Usualmente, uno debe inclinarse por darle voz a quien difícilmente podrá acceder a un foro. Aquí, la desigualdad era evidente: una destacada activista tenía voz. Una policía de ciudad pequeña, no la tenía. La activista obtuvo para su versión repercusión nacional. La policía hubo de recurrir a su perfil personal de Facebook.

4.- Pareciera que si una activista de derechos humanos no tiene calidad moral entonces nadie la tiene. Y ¿quién menos prestigiado moralmente que un (una) policía? Eso, indudablemente, ha tenido un peso en todo esto.

5.- Sanjuana es una gran fabuladora. Su capacidad retórica es innegable y su escritura logra grandes impactos emocionales. Pero hace mucho perdió la brújula, el rigor y se ha dejado ir por sus filias y sus fobias.

6.- La correcta manera de abordar este caso, periodísticamente hablando, es divulgar la acusación de Yndira, y también, divulgar la respuesta de Claudia. Afortunadamente, diversos medios (entre ellos su revista consentida, etcétera) han mantenido la objetividad y han informado, sin adjetivos, sin aura épica, trágica o romántica, la versión de Yndira, así como la respuesta de Claudia, en cuanto ésta surgió.

7.- Este caso nos enseña que, si bien el problema del acoso hacia las mujeres es una realidad atroz, también es real que las mujeres ejercemos violencia, mentimos, manipulamos. Pero no por nuestra “naturaleza femenina” (inexistente patraña), sino porque somos personas, con todos los matices y claroscuros propios del ser humano.

8.- El video de la detención de Yndira muestra que hay por lo menos un dato que la activista no mencionó: que se encontraba en estado de ebriedad cuando fue detenida. No seré yo quien critique a nadie por andar borracha, pero realmente, en una historia tan detallada, tan llena de realismo (que no realidad) como la que divulgó Sanjuana, omitir ese dato es tramposo e inaceptable.

9.- Y, como me hizo notar hace unos minutos Marco Levario, medios que en etcétera tenemos identificados como parte de la prensa militante (La Jornada, Aristegui Noticias, Sin Embargo y Animal Político, sólo han difundido, al momento, la versión de Yndira y no la de Claudia.

Es necesario que en este, y otros casos, siempre demos un seguimiento puntual, riguroso y estricto a la información, tanto como público como periodistas.

Y sí, luego de una primera lectura me llené de indignación y sentí, por dos segundos, el impulso de decir “Todas somos Yndira”. A esto nos ha llevado la ola de violencia en contra de las mujeres que vivimos. Pero no debemos perder nunca la objetividad.
Texto original de: https://www.etcetera.com.mx/opinion/yndira-y-quien-le-damos-voz-en-el-periodismo/amp/
Noticias Acapulco News, Acapulco Guerrero

¿Tienes algo qué agregar?

Loading Facebook Comments ...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Barra Derecha
UA-26625602-2