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Acapulco, condenado a repetir la tragedia de 2013: expertos

Acapulco, condenado a repetir la tragedia de 2013: expertos

Ante los embates de un inminente ciclón tropical, el puerto de Acapulco está condenado a repetir la tragedia causada en 2013 por los caudales de Ingrid y Manuel que dejaron daños cuantiosos y más de un centenar de muertos, advirtieron expertos consultados por Aca News.
De acuerdo con la información, en los cuatro años transcurridos desde el temporal de 2013 el gobierno de México omitió construir obras correctivas y de contención tanto en la periferia como en la Zona Diamante, donde se originaron las inundaciones que causaron inclusive que más de 50 mil turistas se quedaran varados en el puerto aquel año.


Según las fuentes consultadas, la principal responsabilidad recae, por omisión, en la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), cuyos titulares son Roberto Ramírez de la Parra y Gerardo Ruiz Esparza, en forma respectiva.
“Es inminente, este año o el otro, pero debido al cambio climático tendremos un huracán peligroso que podría afectar gravemente al puerto de Acapulco, donde las autoridades poco han hecho para proteger a la población”, sentenció Leonel Lozano Domínguez, un experto en cambio climático y sistemas de manejo de recursos naturales.
En Acapulco es muy probable que se repita lo de Manuel e Ingrid, fenómenos que antes se daban con una ocurrencia de cinco a diez años, pero ahora se pueden presentar en menor tiempo; antes los medíamos con escalas menores, ahora se presentan hasta en grado 5, lo que significa que nos van a faltar escalas para medir este tipo de fenómenos, opinó el experto.
Esto implica que estamos “en riesgo permanente” ante el impacto de un fenómeno hidrometeorlógico extremo, estableció el especialista, quien se dijo preocupado por la inminencia de un ciclón en las costa del estado de Guerrero.
Lozano Domínguez se refirió así a la probable ocurrencia en breve de un fenómeno climático que podría devastar la cuenca hidrológica del Río de La Sabana-Laguna de Tres Palos, la misma zona que en 2013 originó las inundaciones en el área de confluencia del Acapulco Diamante, la zona de gran turismo en ese puerto.
Un reporte reciente del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA-UNAM) pronostica que en la temporada 2017 se esperan un total de 16 fenómenos hidrológicos en el área del Pacífico Sur, de los cuales 6 serían tormentas ordinarias, 4 serían huracanes grado 1 o 2, mientras que otros seis serían huracanes peligrosos, de grados 3 a 5.
Hasta ahora no se ha presentado ninguno de los fenómenos considerados peligrosos, aunque la temporada de mayor precipitación se ubica precisamente entre los meses de septiembre y octubre.

En 2013 los ciclones tropicales Ingrid y Manuel, que actuaron ligados, se presentaron los días 15 y 16 de septiembre, lo que causó un impacto final de 111 muertes, daños parciales o totales en 10 mil viviendas, 504 escuelas afectadas y perjuicios económicos por un total de 22 mil millones 983 pesos.

Humberto Díaz Díaz, experto en desarrollo urbano, consideró que los problemas derivados de estos fenómenos tienen dos causas de origen: uno, que los asentamientos humanos se establecieron en cauces pluviales y, en segundo término, que las autoridades han permitido el crecimiento anárquico y suministran servicios sin ninguna planeación.
Después de ver el impacto de los ciclones en ciudades norteamericanas, estoy cada día más preocupado sobre la inminencia de un huracán peligroso, en particular porque Acapulco no es una ciudad resiliente, muy distante de las ciudades estadunidenses que tras el impacto de los meteoros se disponen a reanudar su vida normal, observó Díaz Díaz.
Leonel Lozano Domínguez cuenta con maestría y doctorado en Sistemas de Manejo de Recursos Naturales cursados en la República Federal de Alemania. Fungió como representante en México de la fundación alemana Friedrich Ebert; ha sido delegado en los estados de Guerrero e Hidalgo de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y, más recientemente, ha laborado como asesor en materia ambiental del gobierno del estado de Guerrero (2011-2017).
En tanto, Humberto Díaz Díaz es arquitecto especialista en desarrollo urbano. Ha sido director de Desarrollo Urbano en el municipio de Acapulco en dos trienios, de 1984 a 1986 y de 1999 al 2002. Fue presidente del Colegio de Arquitectos de Guerrero de 2002 al 2004. Cuenta además con una especialidad en Consumo de Energía y Diseño Sustentable. Es, pues, uno de los profesionales del desarrollo que mejor conoce la infraestructura urbana de Acapulco.
En entrevista con Vice News, el especialista precisó que la problemática de sobrecarga urbana de Acapulco data por lo menos desde 1997, cuando el huracán Pauline devastó el puerto causando la muerte de 178 personas y otras 200 desaparecidas, además de cuantiosos daños materiales.
En esa ocasión, cuenta, el gobierno de la república creó el fideicomiso 1981 por un monto de un mil 100 millones de pesos para reconstruir la devastada ciudad.
Se hicieron muchos estudios técnicos tras lo cual vinieron las obras de infraestructura para evitar que dentro de la bahía de Acapulco volviera a ocurrir una destrucción tal en caso de un nuevo fenómeno hidrometeorológico, estudios que corrieron a cargo de la CNA -la actual Conagua- con el compromiso de continuar una segunda etapa de estudios para el Valle de La Sabana, Renacimiento y la colonia Emiliano Zapata, narró el arquitecto Díaz.
Sin embargo, dijo, esa segunda etapa de ordenamiento territorial jamás se llevó a cabo, hasta la fecha, omisión que fue la causa primaria de las inundaciones generadas por el temporal de septiembre de 2013.

-¿Qué fue lo que pasó realmente allí, en la periferia del puerto?
– Lo que llamamos periferia en realidad es lo que conocemos como Valle de La Sabana, en el que están asentadas colonias precarias como Renacimiento, Zapata, Llano Largo y Cayaco, hasta desembocar en la zona del Acapulco Diamante, siguiendo la trayectoria del Río de La Sabana. Ese es el perímetro donde la Conagua, responsable de las aguas nacionales, debió hacer los planos para conocer con precisión la ruta, caudales y afluentes del Río de La Sabana. Si hoy le pregunto a Conagua dónde están esos afluentes, simplemente no me sabe decir porque nunca se hicieron esos estudios, que es algo que no me cabe en la cabeza. Esa dependencia es la responsable de interactuar con el estado y el municipio para evitar que se sigan instalando asentamientos en cauces pluviales o en zona inundable, lo que pasó en todo el Valle de La Sabana, que es una zona de escurrimientos.
– ¿Entonces Acapulco está condenado a repetir la experiencia causada por Ingrid-Manuel en 2013?
-Por supuesto que sí. Hay que recordar una cosa: el cambio climático está provocando que las lluvias se den con menos frecuencia, pero con mayor intensidad cada vez. El nivel del agua de los océanos está subiendo, lo que presagia precipitaciones extraordinarias. Obviamente que esto eleva el riesgo para todos los asentamientos de la zona, tanto en los fraccionamientos como en las colonias precarias.
– ¿Aparte de la cuestión climática, existe algún otro elemento que pudieran tener injerencia en un eventual desastre?
– Las obras de infraestructura como el Viaducto Diamante, además del Macrotúnel recientemente inaugurado, son parte de las obras que se hacen al vapor, sin la planeación respectiva. En el caso del Viaducto Diamante vemos que nunca consideraron el flujo, el tiro y la cantidad de agua que baja por el Río de La Sabana. Es por eso que el temporal de 2013 provocó un taponamiento que formó un dique y se represó el agua, que tuvo que salir por otro lado, fuera de su cauce natural. Esto fue lo que provocó las inundaciones en la zona del Acapulco Diamante. Otro ejemplo es el Macrotúnel que se ejecutó sin la debida planeación, porque nadie lo pidió, no es producto de nada más que de una ocurrencia del gobernante en turno, lo que seguramente tendrá consecuencias. Es por eso que decimos que Conagua, por omisión, es responsable de lo que pasó en 2013 y de lo que pueda ocurrir ahora.


Para Lozano Domínguez, la grave problemática tiene también factores de origen medioambiental, dado que la cuenca hidrológica Rio de La Sabana-Laguna de Tres Palos es un sistema ecológico en agonía.
-¿Cómo define usted esta problemática?
-Primero, las soluciones deben venir desde la autoridad. ¿Cómo? Evitando que se siga construyendo en humedales, porque toda esa extensión territorial desde El Cayaco hasta la Zona Diamante es un gran humedal donde se ha modificado el uso del suelo, de modo que lo que antes eran terrenos agrícolas, ahora todo es de uso habitacional y vialidades, como la Autopista Viaducto Diamante, porque se va urbanizando el área sin tomar las debidas precauciones. Lo que ha privado aquí es una gran corrupción, una gran incapacidad gubernamental para proteger los humedales y evitar inundaciones.
-¿En su opinión, cuál sería el universo de población que podría resultar afectado en caso de una gran precipitación?
-Si tomamos en cuenta que en el Valle de La Sabana hay una enorme población precaria asentada cerca de los márgenes del Río de La Sabana, podríamos tener hasta 100 mil personas afectadas por los efectos de una gran inundación principalmente en el área de la Unidad Habitacional Colosio y todas esas zonas de humedales colindantes con el Aeropuerto Internacional.
-¿Qué pudiera hacerse para evitar esto?
– Construir una red de drenajes que capte y que contenga la fuerza del agua, lo que no existe hoy en Guerrero ni en Acapulco, lo cual no es una inversión mayor, simplemente requiere la voluntad de las autoridades para proteger el medio ambiente y así prevenir una tragedia como la sucedida con Ingrid y Manuel.

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Lozano Domínguez es autor de una propuesta dirigida a Conagua, fechada en noviembre de 2015, destinada a “reducir las afectaciones por inundaciones, ante eventuales eventos hidrometeorológicos extremos, en la parte media y baja de la Cuenca Hidrográfica de La Sabana-Laguna de Tres Palos, municipio de Acapulco”.
En el cuerpo de esa propuesta, el especialista insta a la dependencia federal a reforzar el bordo de contención e incrementar la capacidad hidrográfica del Río de La Sabana desde su nacimiento en el poblado La Providencia, hasta su desahogo en la zona del Acapulco Diamante.
Para el efecto, propone obras de derivación y control en el afluente conocido como Río Colacho, con el fin de canalizar los escurrimientos naturales hacia la Laguna Negra o hacia la Laguna de Tres Palos y, finalmente, hacia la Playa Revolcadero. Igualmente establece la necesidad de construir un dren paralelo al entronque carretero Cayaco-Puerto Marqués con el fin de canalizar los escurrimientos a la Laguna Negra, así como mantener libres y desazolvadas las bocabarras de las lagunas Negra y de Tres Palos.
Entre sus observaciones, Lozano considera “vigentes” las condiciones de emergencia surgidas en ocasión de los temporales de 2013 y, además, urge a la Conagua a establecer un “programa y mecanismos efectivos” para restablecer el equilibrio ecológico perdido tanto como la recuperación de los ecosistemas vitales del agua, “mayoritariamente perdidos por los asentamientos humanos establecidos en humedales”.
Lozano Domínguez jamás obtuvo respuesta alguna de la dependencia federal.

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Arturo Flores Mercado es habitante de uno de los 16 fraccionamientos afectados por inundaciones en 2013, lo que afectó a unas 10 mil familias.
Gemólogo de profesión, después del impacto del meteoro este guerrerense organizó a sus vecinos en una Coalición de Habitantes Afectados por las Contingencias Ambientales del Estado de Guerrero, que desde aquella fecha reclama la reconstrucción de sus viviendas -inundadas en aquella ocasión por encima de 1.5 metros-, así como el pago del seguro correspondiente, cuyos fondos fueron escamoteados por las autoridades.
Flores Mercado dejó en claro que las primeras responsables de las afectaciones son las desarrolladoras ARA, HOMEX y GEO, que construyeron sobre humedales a sabiendas de que estaba prohibido, para lo cual contaron con la colusión de las autoridades municipales de Acapulco.
Pero además, dijo, existe una grave omisión de las autoridades de los tres órdenes de gobierno que no han hecho ninguna obra para corregir los problemas, pues si el cauce del Río de La Sabana, del Río Colacho y de los numerosos arroyos de la región ya no dan para más, pues deben proceder a ampliarlos, a establecer bordos de contención o las obras que sean necesarias para que no pasen de nuevo esas desgracias.
El afectado mencionó que a mediados de mayo, cuando comienza oficialmente la temporada de lluvias, el gobernador inauguró obras de desazolve en una parte del Río de La Sabana junto al Viaducto Diamante, con una inversión de 7.5 millones de pesos.
“Pero eso equivale a darle una aspirina a un enfermo de cáncer terminal, pues lo que se necesita es encauzar el Río de La Sabana en una extensión de lo menos de 20 kilómetros, obra que tiene un costo superior a los 200 millones de pesos”, puntualizó Flores Mercado.
“Lo único cierto es que, debido al daño psicológico causado a esta gente por el temporal de 2013, cada vez que se anuncia una tormenta o, peor aún, un huracán, todos en esa zona nos ponemos a rezar, nadie sale, nadie duerme esas noches pensando que van a amanecer inundados”, afirmó.
“Rezar es lo único que nos queda”, concluyó.

Por: José Antonio Rivera / Andy García
Fotos: Eduardo Castellanos

Noticias Acapulco News, Acapulco Guerrero

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